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ANDALUCÍA TAMBIÉN ES TIERRA GITANA

El fascinante mundo de la construcción identitaria es sin lugar a dudas objeto de investigaciones, pues a través de ella se forjan unos lazos que difícilmente se pueden romper. Más aún en el caso de Andalucía, territorio abanderado en la proliferación de todo tipo de pueblos milenarios, y con ellos el consabido desarrollo lingüístico, social y cultural de nuestra tierra. Andalucía la andalusí, la romana, la tartésica, la sefardí, la fenicia… y la gitana. Sí, gitana.

La construcción de la identidad histórica y social de nuestra Andalucía es sin lugar a dudas una edificación forjada con el paso de los siglos. Tenemos la ciudad europea más antigua de cuantas se conocen y algunos de los vestigios de las primeras grandes civilizaciones repartidas por las ocho provincias hermanas, que manifiestan cómo efectivamente esta tierra descaradamente plural es rica cultural, lingüística y socialmente hablando. No es cosa baladí lo que referenciamos, como tampoco lo es el hecho de que en nuestras cuerdas vocales como andaluces y andaluzas tengamos un tesoro histórico: en nuestras gargantas permanece casi intacto el paso del tiempo andalusí, si bien de ellas nos salen los siglos romanos en forma de latín, además del griego y de nuestro pasado árabe. Pero además permanece semioculto el romanó a través del kaló. Y, por ende, está lo gitano presente. Sí, lo gitano también es andaluz.
 
Así se ha forjado nuestra Andalucía, con la convivencia, el respeto y la diversidad por bandera, a pesar de que las influencias del sistema en el que nos encontramos hacen que en ciertas ocasiones resurjan odios pasados que no deben volver a florecer. Quedémonos con las muchísimas influencias entre pueblos, pues los siglos de historia que llevamos a nuestras espaldas nos dicen que de esa forma la prosperidad es posible. Ahí está Lebrija, Utrera, Jerez o Morón de la Frontera, el Sacromonte… ¿Hubiese sido posible ese crisol cultural sin el respeto, la tolerancia y la simbiosis como forma de vida? Estamos seguras de que sin la convivencia, la solidaridad y el respeto mutuo no habría sido posible, puesto que con imposiciones culturales y con la opresión no sólo se condena a la exclusión, sino a la pérdida de la construcción identitaria tan rica que tienen estos y otros muchos lugares de nuestra tierra.
 
También perdemos parte de esa identidad cultural cuando en los manifiestos, los escritos y las declaraciones institucionales se invisibilizan ciertos pueblos, a pesar de que todavía continuamos contribuyendo a la histórica e influyente cultura andaluza. A veces con intención y otras sin ella, lo cierto es que corremos el riesgo de faltar a la verdad cuando se “olvida” una parte del legado gitano-andaluz o andaluz-gitano en libros, estudios o conferencias en lo académico. Se promueve así la invisibilización, que trae consigo la condena a la recurrencia tópica y al cliché cuando se nombra a lo gitano en otros planos, habitualmente peyorativos. Y lo que no está no existe. Y lo que no existe no forma parte de las referencias bibliográficas, volviendo a hacer de nuestra rueda un círculo de ideas falsas.
 
Quedémonos con la Andalucía de Blas Infante, de Lorca o de Machado. Con la Andalucía de Picasso o de Julio Romero de Torres. Para ellos lo gitano formaba parte indisoluble de esa construcción identitaria andaluza, pues en las fraguas y en los ‘tratantes de bestias o ganado’ también está Andalucía. También lo está cuando se degusta nuestra gastronomía, cuando bailan los seises, cuando se escucha una Soleá, una Seguiriya, una Bulería o una Toná. Está presente en los versos de Pepe Heredia y en los ecos de Camarón, de Fernanda, de Bernarda o de La Niña de los Peines. Está Andalucía también en esa Triana gitana cruzando el puente, tal y como lo está en las coplas del Carnaval e incluso en los Cristos gitanos que en unos días procesionarán por cada rincón de nuestra tierra.
 
Si lo gitano está indisolublemente arraigado en cada pueblo, que se oiga, se lea y se muestre. La historia nos dice que Andalucía es lo que es por su gente, por su presente y por su pasado. Construyamos un futuro juntos andaluces y gitanos o gitanos y andaluces, que es lo mismo.
 
Feliz Día de Andalucía.
Salud y Libertad.